domingo, 1 de febrero de 2009

El toro que querría ir en China


El toro querría ir en China por saber como era, su celebro se le digo que existía China y el pensaba mucho que querría verla. Pero nadie querría ir con el. Como sea, el siempre quiso ir, era su sueño desde pequeño. Decía: “vamos todos en China”, “no, no” le contestaban. Cansado de insistir el toro tomo el avión y se fue a China solo.

Una vez en China extrañaba mucho a su familla, se miraba alrededor y nada. No conseguía amigos, y tampoco trabajo, estaba muy triste y arrepentido. Al fin conoció a un español que lo ayudo mucho, lo dejo dormir en la habitación de los huéspedes, le dio comida y dinero y lo ayudo a encontrar trabajo, además que enseñarle ad hablar chino. Vivieron muchas aventuras: fueron al bosque tropical chino, donde vieron las serpientes, los leones, los cocodrilos y era muy bonito, limpio y verde. Fueron a trepar la montaña China y le fue muy bien porque no se cayeron. El español tenía mucho más miedo que el toro.

Todo eso contaba el toro a su familia cuando lo llamaba por teléfono. Así, como también, la familia extrañaba al toro, decidieron tomaron el avión. La familia del toro al completo: el masculino (entiende ella con eso hijo varón), la hembra (entiende hija), y la mama se fueron a China y se juntaron otra vez.

Como el toro no tenia casa, pero si un buen amigo se fueron a vivir con el español. Aprendieron a dormir en un futon y hablar chino, no era nada fácil. La hembra aprendía mucho más rápido que el masculino.

Todos juntos regresaron al bosque tropical chino, para que los niños toros vieran al león, pero el masculino se perdió. Cuando los padres toros se dieron cuenta empezaron a buscarlo por todo lado. Mientras que el toro pequeño se sentía perdido en la oscuridad, porque en realidad estaba en una cueva llena de osos, murciélago y tenia mucho miedo. Se movía muy despacio contra la pared, buscando la salida y encontrar a sus padres. Tenía mucha hambre, frío y sueño, así, un poco lejos de los oso, se durmió. Sus padres buscando en la cueva lo encontraron. Su mama le puso un suéter y lo llevaron a comer chino, otra vez feliz y juntos en sus aventuras por la china, siempre acompañado por su amigo español vivieron felices para siempre.